Después de comer y las despedidas de rigor,
pusimos rumbo hacia la cueva de los murciélagos donde según
cuenta Marcel fue el escenario de una película. Realmente,
salieron a cientos y debíamos andar muy agachados por la impresión
al pasar rozándonos tal cantidad de murciélagos. Fuimos avanzando
hacia el interior de la cueva , cruzando galerías y saliendo al
exterior para volver a introducirnos otra vez en sus entrañas. Ni
idea de donde me llevaban, pero aquello
realmente era espectacular con aberturas en las rocas donde bajaban
las ramas de los árboles y formaban las clásicas lianas a
los monos que saltaban por las copas de los árboles con sus griteríos
....la selva.
A duras penas por no ir preparados en nada, llegamos escalando a la cima
de aquella montaña entre rocas cortantes y arbustos para disfrutar
por unos minutos del esplendido paisaje. Rompí la goma de las sandalias
y tuve que hacer un invento para continuar calzado, al mismo tiempo, estuvimos
a un paso de tener un serio problema con una posible picadura de un bicho
según ellos muy peligroso, no tuve tiempo de fotografiarlo y era
una especie de escorpión.... |