Después de nuestro
descanso en tierras Húngaras, llegamos a la frontera con Romanía
donde tenemos la visita de un agente al que entregamos los pasaportes
de varios miembros de la expedición por no ser de la UE. Nos
devuelven estos al cabo de 10 minutos correctamente sellados y proseguimos
nuestro periplo ya
por tierras Romanescas. La verdad que se me hace pesado, después
de tanto tiempo sin recordar nuestras carreteras bacheadas, nuestras tortuosas
y
zigzagueantes vías de comunicacion mas locales de nuestro país
y retornar a aquel sufrimiento anterior, nos produce
tal martirio a nuestros cuerpos que parece nos hubieran baldeado
de lo lindo. |